Evolución Vs. Creación

En muchos textos sobre antropología filosófica se presentan tres grandes temáticas que se denominan dimensiones de la persona humana, la dimensión corpórea, la dimensión psicológica y la dimensión intersubjetiva. La dimensión corpórea hace referencia a la materialidad humana, la psicológica se relaciona al conocimiento en general y la intersubjetiva vinculada al tema de la relación interpersonal y a la alteridad social.

Siempre se ha discutido la primera dimensión, la corpórea, en referencia a lo material; el ser humano está compuesto de alma y cuerpo, una unidad dual que le permite la plena existencia. El hombre en la búsqueda de la verdad ha tenido como una de las principales preocupaciones la cuestión del origen de la vida, e inclusive su dotación racional pareciera le exigiera dar respuesta sobre sí mismo y sobre el resto de los entes. De hecho en la historia del conocimiento científico se puede encontrar un sinfín de especulaciones sobre el problema de la existencia. Con esto podemos afirmar que ni el filósofo ni el hombre corriente puede contener la duda sobre cómo se originó la existencia de los seres. “Gracias a la capacidad del pensamiento, el hombre puede encontrar y reconocer esta verdad. En cuanto vital y esencial para su existencia, esta verdad se logra no sólo por vía racional, sino también mediante el abandono confiado en otras personas, que pueden garantizar la certeza y la autenticidad de la verdad misma…constituye ciertamente uno de los actos antropológicamente más significativos y expresivos” Fides et Ratio(33).
Desde la antropología filosófica se pueden presentar dos puntos de vistas, la perspectiva de la teoría evolutiva y la teoría de la creación. La primera intenta demostrar con la tan sola fuerza de la razón el origen de la corporeidad humana, la segunda lo plantea desde la fe. “Fides et Ratio”, Fe y razón, dos elementos que a simple vista parecen antitéticos.
Las teorías científicas de la evolucionistas como lo son el darwinismo, el neo darwinismo, el lamarckismo, el organicismo, y el saltacionismo, convergen en la idea de que el origen de la vida está sustentado en la evolución atómica molecular; así la ciencia lo ha demostrado. El micro átomo evolucionó desde hace millones de años hasta llegar a lo que somos hoy, seres con caracteres específicos. Por otra parte, la teoría de la creacionista fundamenta el origen de la humanidad como aparece en las sagradas escrituras en el libro del Génesis, Dios por su omnipotencia creó ex nihilo “desde la nada” al hombre dotándole de cuerpo y alma.
Sin embargo, la razón no ha podido descubrir de donde salió el micro átomo, ¿ha existido desde siempre, o tendrá un creador? La razón no podrá por sí misma dar esta respuesta, está limitada, para pensar en un ser capaz de crear desde la nada entonces tendríamos que acudir a la fe. Creer en un ser que por cuya omnipotencia ha existido desde siempre y dio existencia a otros seres, es decir, un ser que causa y a su vez es incausado. Ese ser es llamado Dios.
Sólo a través de la conciliación entre razón y fe se puede dar razones a estas enigmáticas cuestiones. No fue hasta la edad moderna que el cristianismo católico aceptó la tesis. Si bien cierto, los pueblos primitivos, las culturas individuales de la humanidad han buscado respuestas al tema del origen de la existencia, recurriendo a mitos étnicos y religiosos. El libro del Génesis muestra una catequesis sobre cómo pudo Dios crear a la humanidad, habla de 6 días literales y un séptimo en el cuál descansó de todo lo que había hecho y vio que era bueno. Gén. 1-2,4.
Cómo conciliar la teoría científica de la evolución con lo planteado en el Génesis. Ahora bien, el cronos humano no es el mismo que el kairos de Dios, para Dios un día pueden ser miles de años; los miles de años que tardó la biopartícula de la vida para evolucionar hasta ser lo que hoy en día son los seres. Sólo de esta manera se podrá comprender el origen de la humanidad, así la razón queda adherida a un misterio que la razón no podría penetrar. El papa Juan Pablo II en su encíclica Fides et Ratio (1998), insiste en la unión del poder racional con la fe, juntas podrán dar respuestas a los enigmas más grandes que pueda presentar la historia de la humanidad.
Prof. Samir Alarbid. M.Sc.
Universidad Católica Ceciclio Acosta

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